La crisis del régimen del 78, o del modelo bipartidista, que algunos califican como crisis orgánica del sistema creado por la Constitución del 78, permite ver, después de los resultados de la jornada electoral, el viejo axioma de que "lo viejo tarda en irse mientras lo nuevo no acaba de llegar", en nuestra llamada democracia parlamentaria.
El partido que mas votos ha obtenido, el PP, se va mostrando incapaz de construir las alianzas necesarias para gobernar, porque aunque podría conseguir, en un segundo intento de investidura, los apoyos de CIUDADANOS, no conseguiría, ni los favorables del PSOE, si sigue Pedro Sanchez al frente del PSOE, ni la abstención imprescindible en una segunda votación a cualquier candidato del PP, según han aprobado en el Comite Federal de esa organización política. Tampoco, obviamente, "ni por activa ni por pasiva" la de PODEMOS, según ha dicho Pablo Iglesias reiteradas veces, la última en la conferencia de prensa al salir de la reunión con Rajoy en la Moncloa. Y tampoco parece posible, por razones actuales de conflictos de soberania en Cataluña, el de fuerzas nacionalistas como DYL, ERC...., ni PNV.
Si el fracaso del PP para formar gobierno se produce a partir del dia 13 de Enero, queda el intento de la 2ª fuerza política en escaños, PSOE(90), aunque por poca diferencia en votos respecto a la tercera, para construir una alianza con ésta fuerza, PODEMOS(69), con UNIDAD POPULAR(2), y con otras fuerzas nacionalistas, o independentistas, ERC(9), PNV(6), o DYL(8), aunque con niguna de ellas sería posible, HASTA AHORA, dado el veto del Comité Federal a dialogar, siquiera, con la siguiente en escaños, PODEMOS, mientras no renuncie al referendum en Cataluña.
El resultado después de los intentos de las 2 primeras fuerzas para obtener la investidura, sería, de no cambiar mucho las cosas, nuevas elecciones generales en primavera, para ver si el pueblo español modifica sus criterios iniciales, y otorga mayoria absoluta para gobernar a alguna de las coaliciones dominantes en el tablero político que haga mas sencilla la negociación de gobierno. o sea, que el pueblo español, decida una RESTAURACIÓN del Régimen bipartidista, con un tercero bisagra de apoyo, manteniendo la Constitución del 78 en sus fundamentos, y las políticas económicas y sociales de austeridad y pérdida de derechos, dominantes hasta ahora, o se incline, definitivamente, por un NUEVO MODELO DE ESTADO, PLURINACIONAL, cambiando en profundidad la Constitucion del 78, con políticas de estímulo de la demanda, no austericidas, ni recortes o privatizaciones del Estado del Bienestar, garantizando los derechos sociales, además de independencia del poder judicial y freno tajante a la corrupción, puertas giratorias, y nueva ley electoral que confirme la proporcionalidad.
Esta es la alternativa que tienen, en primer lugar las fuerzas políticas despues de las elecciones del 20-D, para formar gobierno, o , de fracasar estas, el pueblo español en nuevas elecciones generales.
Ante esta alternativa sistémica, es interesante ver como funciona lo discursivo del lenguaje político, para situarse en las
mejores posiciones ante la opinión ciudadana, según la responsabilidad,
tanto en los pactos necesarios para formar gobierno despues de las elecciones del 20-D, como para el
supuesto de que no se pueda formar gobierno y haya que recurrir a nuevas
elecciones generales en primavera.
Los discursos ligados a la Restauración del modelo anterior, con algún retoque, siempre tienen como ejes principales legitimadores, la llamada "unidad de España" y la "consolidación de la recuperación económica" precaria y desigual, para beneficio de unos pocos, siguiendo el modelo impuesto en Europa por Alemania. Me referiré, ahora, solo a los primeros aunque estan los 2 intimamente relacionados.
El PP, CIUDADANOS y tambien PSOE, utilizan argumentos del tipo: no nos coaligaremos con fuerzas que pongan en duda o quiebren la unidad de la nación española, tratando de poner en situación ilegítima a las otras fuerzas que defiendan la unidad de España de otra manera, basada en la diversidad y en la plurinacionalidad. Se trata de un discurso que pretende legitimarse como ÚNICO para evitar cualquier alternativa que obligue a una ruptura con el orden restauracionista que se pretende recuperar.
Para este discurso, no hay unidad de España fuera de los cauces establecidos del modelo de "café para todos", diseñado después de la aprobación en referendum de la Constitución (autonomías por el artículo 143 o por el articulo 151 de la Constitucion, con inicial diferencia en las competencias que tenían derecho a gestionar). Hoy ya gestionan recursos similares con los nuevos estatutos de autonomía. Si bien ese discurso ya tiene una quiebra en el propio texto constitucional vigente con los derechos históricos de Euskadi y Navarra, que no discuten ya, y se atascan cada 5 años, ante el Consejo de Política Fiscal y Financiera, en el modelo de financiación y con sus balanzas fiscales..
Cualquier crítica a este modelo que se pretenda, con la diversidad de naciones dentro de España, que sustituya al "café para todos" es necesario deslegitimarlo, en el discurso político, como separatista o desmenbrador de dicha unidad. Toda fuerza política que aspire a un modelo plurinacional con la garantia de la singularidad de esos territorios que se reclaman nacionales, será criminalizado y recusado para cualquier intento de coalición o siquiera inicio de dialogo para formar gobierno. El PP, CIUDADANOS y PSOE utilizan ese discurso para legitimarse ante los ciudadanos para buscar o rechazar alianzas y ante una próxima convocatoria de elecciones. Sin embargo, es solo discurso que busca restaurar su hegemonía perdida.
El caso mas contradictorio es el del PSOE que aún reclamando para España un modelo de Estado Federal, algo distinto del autonómico vigente, ha establecido un VETO para poder dialogar con las fuerzas con las que estaría obligado para la investidura de su candidato a Presidente de Gobierno. No solo que pueda ver difícil una alianza con ellos sino que ni siquiera iniciaría dicho diálogo con ese fin. Ese sería el caso con PODEMOS y cualquier fuerza política nacionalista, ERC,DYL, PNV... que reclame ese modelo a través del derecho a decidir, por referendum de sus ciudadanos, su encaje en el nuevo orden constitucional que se pretenda desde el punto de vista territorial. No hay para ellos otro modelo que sea válido para España, sino el autonómico, actual, en crisis, con el que se pretende forzar una dinámica restauradora.
El mismo criterio discursivo deslegitimador de pactos se sigue con los instrumentos de democracia participativa que se quieran proponer si se sale de los cauces de la representativa actual mediada por los partidos y sus burocracias. No hay posibilidad de diálogo para la investidura y la formación de gobierno, dicen los 3 partidos señalados, con aquellos como PODEMOS, que defienden el instrumento democrático del referéndum ciudadano para decidir el encaje de Cataluña en el Estado, como vía para desatascar la situación política en Cataluña, con una mayoría absoluta independentista en el Parlamento que quiere inciar su proceso de independencia al que efectivamente no tienen posibilidad, ni legitimidad, por no tener, ni siquiera, el 50% del electorado en las elecciones autonómicas y "plebiscitarias" recientes, según se quisieron interpretar por todos los interlocutores políticos.
Sin embargo, en las recientes elecciones generales del 20-D, la fuerza política mas votada en Cataluña fué PODEMOS, tercera en el conjunto del Estado, que defendía el derecho a decidir por referendum de los catalanes sobre su encaje en el Estado, teniendo en cuenta que esa fuerza defiende dicho referendum pero haría campaña a favor de la integración de Cataluña en el Estado español, y en contra de las fuerzas independentistas que han sido derrotadas por ella en ese territorio. A pesar de ser así, las fuerzas restauracionistas no quieren dialogar con aquella fuerza que ha derrotado a los independentistas en su propio territorio con la propuesta de referendum y defensa de su encaje en el Estado.
Pero lo interesante del asunto es que, a su vez, se impide, mediante VETO, el diálogo con esa fuerza acusándola de ir contra la unidad de España, cuando en realidad esa fuerza no ha establecido ningún veto, ni linea roja sobre cualquier propuesta de esas fuerzas que tienen la iniciativa de formar gobierno. Se pretende en el discurso, que aparezca ésta fuerza política como la que impide el diálogo porque no renuncia a sus propuestas de antemano.
Antes al contrario, PODEMOS pretende presentar en el Parlamento, el dia 13, un proyecto de ley de emergencia social, que se discuta en las nuevas Cortes nacidas de las elecciones, para dar prioridad a la situación social de muchos españoles, en riesgo de pobreza, frente al tema territorial, por muy importante que este sea, también, en la solución política constitucional que se le de al modelo de Estado en esta llamada 2ª Transición.
Como es conocido, desde la teoría política, el acceso a lo real, a las cosas, a la vida, está mediado por el discurso, que en política solo es posible mediante la HEGEMONÍA, que se pretende siempre ante el vacío escurridizo de lo real indecidible. Es una teoria de la decisión que tiene lugar en un marco donde es imposible la decisión.
En este caso se ve con meridiana claridad las claves del discurso restauracionista y sus limites, del nacionalismo español en clave bipartidista, para acceder a la realidad desde la que se resiste contrahegemónicamnete, desde las periferias de los pueblos de España, y que presenta, en positivo, afirmativamente, una alternativa social y territorial que abra el futuro a una España mas integrada de sus diferencias de pueblos y de gentes. Las gentes y los pueblos de España contra sus élites mediadoras, éstas con un discurso nacionalista, restaurador de privilegios, que pretenden sea legitimador universal, de una hegemonia restaurada.
Lo curioso del asunto es que llegados a este punto tampoco la salida restauracionista es posible, de ahí su discurso deslegitimador de toda fuerza de cambio para el diálogo, porque no hay aliados que sumen lo suficiente para restaurar lo antiguo, que no pase por las fuerzas sociales y territoriales del cambio profundo constituyente. Por eso, que no nos hagan creer legitimador un discurso basado en la unidad de España cuando contradice todos los presupuestos de una España diversa pero integrada, y no dividida, como en este momento ocurre. Lo mismo, que no nos hagan creer que lo que nos conviene a los españoles, es una economía basada en el crecimiento desigual y precario, donde la riqueza se concentre en unos pocos. Los dos temas siguen relacionados.
Así que toca votar otra vez y que el pueblo aclare las cosas, o, bien que las fuerzas que han perdido 10 millones de votos y están en regresión, cedan a un pacto de alguna de ellas, como el PSOE, con PODEMOS y otras fuerzas nacionalistas, que solo puede darse con la solución del derecho a votar las garantias de sus derechos sociales y de los pueblos que habitan España en una renovada Carta Magna que se inicie en la nueva legislatura.
Eugenio